Moisés A. Durán // 06-04-2022

El día de ayer se hizo público que se había producido una reunión en Miraflores entre Maduro y un grupo de venezolanos que, según se dijo, formaban parte de la plataforma “opositora” conocida como Foro Cívico, una de las varias plataformas similares existente en el país. Lo que sigue es mi opinión sobre algunos aspectos de un documento que, según se sabe, fue entregado a Maduro por parte de quienes participaron en dicha reunión. Lo hago desde la perplejidad y casi tristeza que me produce ver allí algunos nombres cuya seriedad y honestidad intelectual y profesional no pongo en duda. A pesar de ello, y aun partiendo de suponer que esta iniciativa se haya realizado en la mejor de las intenciones y voluntades, creo que la misma se trató toda de un verdadero desatino y un craso error, sobre todo si se hizo pretendiendo con ella hacer un aporte positivo a la resolución de la crisis institucional, al conflicto político y a impulsar el diálogo y la negociación entre los actores políticos venezolanos. 
1) Lo primero que llama la atención es una confesión: se reúnen con Maduro _“…a título de ciudadanos, pues los tiempos de esta convocatoria no nos permitió realizar una consulta amplia e integral de la instancia a la que pertenecemos…”_. Es decir, fueron a reunirse con Maduro como “Foro Cívico”, pero por anticipado advierten que no representan a esta plataforma, sino que están a allí a título personal. La pregunta que surge es obvia: como puede asumirse una iniciativa de semejante envergadura a título personal, cuando cada uno de los presentes dice formar parte de organizaciones sociales o de la sociedad civil claramente identificadas y con posiciones conocidas frente a la crisis del país?? Qué necesidad había de atender una convocatoria realizada intempestivamente, si lo importante es fijar la posición como organizaciones y lo menos relevante es la posición individual o personal??
2) Al referirse a la importancia del proceso de “Reforma Judicial”, y particularmente a la designación de los Magistrados del TSJ en curso, ponen de relieve que dicha convocatoria posee _“…elementos inconstitucionales de la ley que convoca esta Reforma”_. Pese a ello consideran que _“…se trata de una oportunidad para negociar e incidir en que el nuevo TSJ esté compuesto, *‘en alguna medida al menos’*, por magistrados honorables a los que se les pueda pedir responsabilidad y rendición en la gestión._”. Varias preguntas surgen de este punto: 
a) Cómo puede participarse de un proceso de designación de las máximas autoridades judiciales del país a sabiendas de que dicho proceso está viciado de ilegalidad por inconstitucionalidad?? Ya sabemos que las autoridades del régimen violan continua y sistemáticamente la Constitución, pero de verdad al Foro Cívico le importa tan poco eso, al punto de hacerse la vista gorda y hasta parte de una nueva violación a la CRBV solo porque es una _“oportunidad para negociar”_?
b. Qué razones tendría un Magistrado del TSJ para administrar una justicia justa, cuando sabe que su designación es ilegal por inconstitucional, por lo que la misma solo obedece a razones de estricta y exclusiva conveniencia del actor político que lo ha designado? Un magistrado que surja de un proceso como este, no puede tener comprometido su juicio con la justicia, la constitución y las leyes, sino con quien le hizo el favor de designarlo. Acaso eso no es obvio?? Que solución a nuestra crisis del sistema judicial puede esperarse entonces de una designación de magistrados realizada en estos términos?
c. Por qué habría que conformarse o aspirar que la composición del TSJ esté compuesta _“en alguna medida al menos”_ por magistrados honorables? No deberíamos aspirar y exigir que *todos* los magistrados fuesen honorables? Cuántos magistrados no honorables somos capaces de tolerar o pueden parecernos “aceptables”??
3) El punto 3 de la misiva es simplemente desconcertante: luego de comentar las vicisitudes del proceso de postulación de los aspirantes a las magistraturas del TSJ, los firmantes, ahora hablando en nombre del Foro Cívico señalan que postularon 11 personas que según ellos, reúnen el perfil y las cualidades que deberían tener los magistrados del TSJ, y _“…con el realismo radical que nos inspira, nos preocupa que no fuesen las calificaciones de los candidatos las que decidan la elección…”_ En serio les preocupa eso?? De dónde sacarán ellos que son las competencias profesionales, la formación académica o la trayectoria los elementos que para el chavomadurismo pesan a la hora de escoger a los magistrados del TSJ?? Será de los procesos anteriores donde se seleccionaron a personajes como M. Moreno, I. Alfonso, L. Damiani, J. Mendoza, C. Ortega o E. Gavidia, solo por mencionar algunos casos?? O será porque ya todos están enterados que la mayoría de los “preseleccionados” provienen de las propias filas del TSJ, o son o han sido militantes del PSUV y contratistas del Estado? De pronto estos elementos le generan alguna suspicacia a los amigos del Foro Cívico. Sin embargo, según ellos, si no participan en ese proceso, entonces no tendrían derecho a exigir que quienes escojan el TSJ rindan cuenta de cómo fue el proceso, o que el TSJ que resulte escogido sea susceptible de rendir cuentas de su gestión. No hay que abundar en lo más mínimo acerca de este chantaje falaz que se autoimpone la gente del Foro Cívico, o quienes hablan en su nombre, al afirmar este tipo de cosas. Todos los venezolanos, con independencia de si participamos o no en este proceso, tenemos el derecho de exigir que el proceso de escogencia de los magistrados se haga conforme lo establecen la CRBV y las leyes, y que la gestión del poder judicial todo sea transparente, administrativamente sana, y siempre apegada a la CRBV y a las leyes. Si el Foro Cívico desea participar en ese proceso, no debería utilizar argumentos falaces y engañosos para justificar dicha participación. 
4) El punto 4 es una risible contradicción en los términos de su formulación; un verdadero oxímoron, o en criollo un arroz con mango. Tal como se señala en la carta, ciertamente _“…hacer justicia en Venezuela pasa por recuperar las capacidades institucionales del estado, hoy politizadas y deterioradas hasta la asfixia. El restablecimiento de la funcionalidad e imparcialidad del sistema judicial tendría un impacto inmediato en la calidad de vida y en la cohesión social de todos los venezolanos.”_ Es así. Pero cómo es posible lograr esto a partir de los resultados que ofrecerá un proceso signado desde sus inicios por una retahíla interminable de violaciones sistemáticas a la Constitución y a las leyes de la república, donde justamente la peor de las versiones del “hacer política” es la que ha gobernado ese proceso?? De verdad ni siquiera escucharon al inefable Pedro Carreño en su perorata pseudocrítica?? No leyeron ni siquiera por encimita el reportaje de Armandoinfo?? En serio no saben que más de la mitad de los postulados preseleccionados provienen del PSUV, e inclusive, alguna viene de ser una de las rectoras más claramente parcializadas en favor del gobierno durante años en el TSJ?? 
En Venezuela, todos los actores políticos y sociales que se han identificado como de oposición desde hace años, vienen denunciando la ausencia de una división de poderes, y el predominio del poder ejecutivo sobre el resto de los poderes públicos como el elemento más significativo de la crisis institucional que vive el país, y como el rasgo más notorio de la naturaleza autoritaria, tiránica, dictatorial y autocrática del régimen de Maduro. Todo el mundo en las oposiciones en Venezuela ha señalado con mayor o menor énfasis que, sin una recuperación clara y manifiesta de la división de poderes, no es posible superar ni la crisis institucional, ni el conflicto político en nuestro país. De allí que resulte lógicamente incomprensible, éticamente inaceptable, y políticamente vergonzoso, que un pequeño grupo de individuos, carentes por completo de representatividad ni siquiera de las organizaciones a las que dicen pertenecer, totalmente irrespetados por quien manda en Miraflores al convocarles a la carrera, sin siquiera darles chance de consultar con sus organizaciones; vayan a Miraflores a reunirse con el jefe del poder ejecutivo, a pedirle subrepticiamente a éste que interceda en favor de sus 11 postulados a las magistraturas del TSJ. Casi como pidiendo por favorcito que se los tome en cuenta para el reparto de los cargos de magistrado porque estos 11 chicos son buenos muchachos, estudiosos y muy bien preparados… Esta conducta pueda ser considerada menos que como una claudicación vergonzosa, una triste capitulación y una rendición absoluta ante el poder de Miraflores, frente al cual, al parecer, si no podemos luchar con él, mejor entonces intentamos hacerle cariñitos a ver si nos permite pegarnos de alguna teta burocrática del Estado.
Quien decida postular o postularse al actual TSJ debe estar totalmente dispuesto a convertirse en un instrumento servil, obediente y no deliberante de la voluntad de Miraflores. No existe margen de maniobra alguna. No hay posibilidad de nada distinto a esto. En consecuencia, pedirle a Maduro que interceda subrepticiamente en favor de algún postulado de los suyos, no solo evidencia que conocen bien como se bate el cobre en la designación de los magistrados y cuál es el papel que juega Maduro en todo ello. Pone en evidencia además, que eso les importa un comino y que aspiran que esa abyección les sea útil a los fines de posicionar a sus postulados. En otras palabras, evidencian una clara disposición a pasarse por el forro la constitución y las leyes de este país, e incluso, el sentido mismo de la justicia; pone de manifiesto también una ausencia total de prurito en cuanto a formar parte de la estructura de poder del peor régimen que hemos tenido en este país en décadas. De formar parte de la estructura de poder de un régimen cuyo jefe, ha sido el único presidente venezolano sometido a una investigación y un juicio ante la Corte Penal Internacional (CPI); que sabemos que ha violado sistemáticamente los DDHH de este pueblo, incluyendo la práctica sistemática de la tortura y el asesinato, así como el más colosal saqueo del tesoro público. No hay forma que, quienes quieran ser parte o se hagan parte de eso, puedan sostener ante el país que defienden una política de oposición al régimen de Maduro. No hay oposición a Maduro entre quienes se echan al paso de los jerarcas del régimen para que sus lomos les sirvan de alfombra. El “radical realismo”, el pragmatismo o el uso acrítico e indiscriminado del enfoque geopolítico de la “realpolitik” como estilo privilegiado para la acción política, conduce a un vaciamiento ético de la práctica política, a una inconsecuencia con valores esenciales de una visión de la política que realmente ponga por encima de todo los intereses de la humanidad, y sobretodo, conduce al extravío y a los desvaríos de quienes, como en este caso, pareciera que les da igual con quien trabajen, siempre y cuando trabajen para el Estado. 
No soy enemigo de los procesos de diálogo y negociación. Pero si lo soy de esa manía casi enfermiza de creer que todo es negociable; de las prácticas políticas vaciadas de contenido ético y de valores que las sustenten; de las estafas históricas en nombre del pueblo, de la hipocresía de quienes dicen estar preocupados por la situación humanitaria del país y lo único que están intentando hacer es ponerse a trabajar al lado de quien la ha causado; de la impunidad que se disfraza de garantías y acuerdos de gobernabilidad en los pactos y conciliábulos entre élites de espaldas al pueblo Que negociación es esa en la que te sientas _“a título personal”_, sabiendo que tu participación en ese sainete no servirá más que para ser utilizada como argumento en favor de un supuesto “reformateo del diálogo”, que no es otra cosa que un nuevo capítulo del no hacer nada mientras se gana tiempo vendiendo la idea de que se está haciendo mucho?? Muy feo este capítulo del Foro Cívico, o de quienes en su nombre fueron ayer a Miraflores o de quienes a título personal” lo hicieron sin querer o queriendo.

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